Historias de la línea de fuego

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Historias de la línea de fuego

Durante enero y febrero de 1995 Ecuador y Perú se vieron enfrentados en un conflicto armado en la cuenca del río Cenepa, región en la que los límites entre los dos países no se encontraban definidos. En este enfrentamiento 31 soldados ecuatorianos murieron en combate.

Muchos conocemos la historia contada por los medios, los altos mandos militares y el gobierno pero pocos han tenido la oportunidad de conocer las experiencias de guerra vividas por quienes estuvieron en la línea de fuego.

En este programa de Radio 04 nuestro invitado es el Mayor Wilson Narváez Vaca (Teniente en la época del conflicto), un combatiente de la guerra del Cenepa que, como miembro de las fuerzas especiales y al mando de la patrulla “Ladera”, vivió de primera mano este conflicto armado.

Este martes 17 de mayo de 2011 a las 21:00 “Historias de la línea de fuego” en Radio 04.

Artículo escrito por el Mayor Wilson Narváez Vaca:

Cual inmenso cóndor
sobre el suelo patrio
brotando de oro, de sol y de trigo,
mostrando el azul de heroicas batallas,
pintada de sangre por héroes de hierro,
señora en el aire, soldado en la tierra,
mil veces mi vida,
el cielo es mi bandera.

Imponente símbolo, claridad inmensa,
expresión de fuerza, valor y belleza
flamante ilusión de grito en la lid,
segura razón de muerte en la guerra,
mil veces mi vida,
sublime es mi bandera.

KDT. Wilson Eduardo Narváez Vaca

1 er Curso Militar.

Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro”

(artículo publicado en la revista del cadete 1987-1988)


Siete años después, con 25 años de edad, habiendo ya hecho realidad algunos de mis sueños de joven soldado y siendo parte del Grupo de Fuerzas Especiales No 24 “Rayo”, para ese momento movilizado al sector del BS-55 “Putumayo” en razón de iniciarse las acciones bélicas con el enemigo de siempre, el Perú, soy asignado al mando de un equipo de Hombres Rana con la misión de preparar una incursión anfibia en territorio peruano por el rio Putumayo, más, las acciones se enfocarían en el sector del Alto Cenepa y somos movilizados inmediatamente hacia el sur oriente a la zona de combate en “Tiwintza”, en donde me encontraría nuevamente con los equipos de combate de mis grandes amigos de muchas historias de juventud, Tnte. Giovanny Calles y Tnte. Alex Vinueza, grandes amigos, para grandes historias.

Al mando de de la patrulla “LADERA” nominativo que nos fue asignado por el GFE-No 24 “Rayo”, llegamos a la Brigada de Selva No 21 “Cóndor” en el sector de Patuca y recibimos la orden de ingresar a la mañana siguiente al sector del Maizal y Tiwintza en el helicóptero No 2; aquella noche recuerdo claramente mis sentimientos y como los he descrito en algunas ocasiones, era la misma sensación del niño de 6 años que esperaba dormirse rápido en Noche Buena ya que al día siguiente despertaría e iría a ver sus obsequios, no hay un símil mas parecido a lo que sentí, pues éramos soldados que a diario y durante años nos preparábamos con mucho sacrificio, aún a costa de dejar atrás amistades, pareja, estar lejos de la familia; todo por la patria, sin esperar reconocimiento a cambio, dando cumplimiento fiel a los valores inculcados desde la niñez y al fin el destino nos brindaba la oportunidad que pocos ecuatorianos han tenido, la oportunidad de ganarse un espacio en la historia, la oportunidad de enfrentar sus temores, la oportunidad de ofrecer todo su ser por su gente, la oportunidad de ofrendar su vida por conservar la dignidad y el orgullo de ser ecuatorianos, la oportunidad de hacer florecer el amor propio de todo un país al darle glorias como consecuencia de su capacidad, arrojo y valentía, en definitiva, la razón de ser soldado.

Como notarán, en mi relato no priman los hechos de aquellos 80 días en el sector de Tiwintza sino algunos de los sentimientos experimentados por quienes entramos en combate, trataré, en lo posible, de no citar nombres, para evitar que a causa de la fragilidad de mi memoria equivoque/omita algunos.

 

ENTREGA

La patrulla Ladera se encuentra rodeada, el enemigo la superara notablemente en número y en medio del combate… “Body tengo dos hijos pero si usted se muere aquí, me muero luchando junto a usted”… Esas palabras ayudaron al comandante a sobrellevar la situación, aunque las condiciones les eran totalmente desfavorables, entonces, el mantenerse en su posición se convirtió en el mensaje para al resto de su gente. Mensaje traducido en la entereza que todos demostraron al soportar dos largos días de combate en las circunstancias descritas…

Loma 1232 COOR (027-145) 11 de febrero de 1995

 

ENFRENTAR LA REALIDAD

El enfrentar los deseos y sentimientos de la impetuosa juventud con la realidad de los hechos en combate: la muerte, la mutilación, la responsabilidad con la gente detrás de los padres, hermanos, hijos, bajo tu mando, el saber que cada decisión tomada cambiará tu vida y la de otros para siempre, el convencerte a ti mismo, en los momentos de flaqueza, de que estás haciendo lo correcto, el tener la certeza de que entregaste todo y poder luego mirarte al espejo, sin vergüenza o miedo alguno, sabiendo que cumpliste, es la verdadera prueba a superar…

Elevación 1060 COOR (032-157) 10 de Febrero de 1995

 

EN TIEMPO DE GUERRA TODOS SE ACUERDAN DE DIOS Y SE ESCUDAN EN EL SOLDADO

Todos llevamos nuestro equipo completo y un poco más de peso en munición por precaución, pero solo el sargento, quitó unos pocos gramos y los reemplazó por un pequeño libro azul de los que se solían obsequiar, no había que pagar por él, se trataba del Nuevo Testamento. Ese único libro en la patrulla se convirtió en lectura obligada de cada noche después de tener la oportunidad de haber vivido un día más y claro está, después del turno respectivo (todos estaban a la cola por tener acceso a él). El libro era mágico, pues cualquier página leída al azar, calzaba con lo que necesitabas escuchar en ese preciso momento…

Loma 1212 COOR (038-158) 08 de Febrero de 1995

 

LA RECOMPENSA DEL DAR

Luego de tres días en Tiwintza, la patrulla LADERA, recibe la disposición de internarse en el territorio sur en busca de patrullas enemigas, transcurridos más de veinte días en la selva, el tener un par de medias secas era un lujo que se guardaba para la noche, una vez mojadas era imposible que se secaran debido a la lluvia constante y la falta de sol por la espesa vegetación, acercarse al claro del río era exponer la vida. Luego de un combate, un soldado se encontraba herido con una munición en su cabeza la que le provocó un coma, su compañero, quien se ocupaba de cuidarlo, pidió un par de medias secas para el herido, un soldado sin pensarlo entregó su único par. Al cabo de tres días la pareja de turno fue a traer raciones a Tiwintza (ración diaria por persona: una lata de atún y un paquete de galletas, provisión justa que permitía minimizar el número de viajes de abastecimiento, pues cada viaje significaba un largo recorrido de exposición a minas y emboscadas), el Capt. Ronald Contreras sin previo conocimiento de los hechos narrados, aprovechando el encuentro casual con estos emisarios, encarga un paquete dirigido a uno de los integrantes de esa patrulla, el destinatario lo recibe con sorpresa y más aún cuando mira su contenido… seis pares de medias… los mismos que repartió entre sus compañero, como lo hizo con el herido…

Loma 1232 COOR (027-145) 11 de Febrero de 1995

 

QUE BUENO ES SABER QUE HAY GENTE DISPUESTA A ARRIESGARLO TODO POR SUS AMIGOS E IDEALES

Luego de un tiempo sin verse los comandantes de las patrullas Ladera y “35”, dos buenos amigos, teniente y capitán, respectivamente, quienes cumplían misiones de combate de forma separada, por disposición del mando se reúnen en COOR (034-157) . Durante la noche entablaron conversación comentando los tiempos difíciles que estaban atravesando, lo duro de liderar a su gente en combate enfrentando situaciones extremas y lo que dejarían de compartir con sus seres queridos si no salen con vida de ahí.

A la mañana siguiente, se oye un gran enfrentamiento cerca de su posición, acto seguido, el capitán recibe la orden de enviar personal, al mando de un oficial a rodear la posición del enemigo para ponerle dos frentes de combate. El capitán, no tiene otra alternativa que enviar a su amigo y al ver su preocupación éste le dice “me siento orgulloso de combatir cumpliendo una orden suya y en caso de que hubiese otro oficial y fuese él, el elegido, significaría que usted lo considera mejor soldado que yo”. El teniente, camino a su objetivo, decide minar un sector como barrera de acceso a la posición de la patrulla “35”, dejando a un centinela como medida de prevención. Ya en combate, la patrulla Ladera atraviesa una difícil condición, cuando, con emoción observa llegar ayuda… la patrulla “35”, la misma que, a pesar de incumplir la disposición de mantenerse en el punto original y sorteando el peligro de cruzar el sector minado por la patrulla amiga (lo que demoró su arribo), acude en su auxilio, arriesgando todo por sus amigos…

Loma 1221 COOR (026-135) 12 de febrero de 1995

 

PERDER UN AMIGO (tomado del diario de combate Tnte. Wilson Narváez)

“Han sido días fatales estos tres; la noticia del desaparecimiento de Giovanny y ayer la confirmación de su muerte, me golpeó mucho, tuve que esconderme tras de un árbol para no dejar ver mi dolor a mi gente y ofrecer unas lágrimas por el que considero mi hermano mayor; Dios que horrible es esta guerra que le quita una gran parte a mi corazón, parecen irse mis fuerzas y por honor a su memoria las retengo y me muestro sereno y frío… ”

Sector la Piedra COOR (093-143), 23 de Febrero de 1995

Patrulla LADERA

Tnte. Wilson Narváez

 

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